|
|
|
|
Históricamente, la rica tradición portuaria de Panamá ha atraído a este pequeño istmo a empresarios y chefs de todos los puntos cardinales. Además, como país tropical, Panamá no es productor de vinos. Este hecho, aunado a una virtual ausencia de aranceles para la importación de vinos y licores, ha otorgado al panameño una sofisticación y conocimientos del mundo del vino, no vistas en sus países vecinos debido al alto tributo suntuario.
Por ellos, el panameño esta acostumbrado a beber fermentos y destilados de alcurnia, y la diversidad de vinos del mundo y consumo per cápita convierten a nuestro país en tierra fértil para los productos e importadores de comidas y bebidas. Los proyectos de la nueva administración política contemplan la creciente expansión del turismo histórico, ecológico, de negocios y de recreo, con lo que Panamá se perfila nuevamente como núcleo turístico de América Latina, posición que perdiera a Miami a causa de la lucha contra la narcodictadura y que terminó con la misma en 1989. Panamá renace y retorna en posición como centro de las Américas. |